Anoche, como ya ocurrió la primavera pasada, Edita Gruberova (Bratislava, 1946) obtuvo un clamoroso éxito en el Teatro Real de Madrid. El público la aplaudió calurosamente en todas sus intervenciones y, una vez concluido su recital, la hizo salir a saludar al escenario en repetidas ocasiones, incluso cuando la orquesta ya se había retirado del mismo. Un éxito, por lo tanto, sin paliativos. Se puede afirmar que, efectivamente, el Teatro Real ha encontrado ya su diva. Una reina de la coloratura que, además, ha cantado con indudable maestría las reinas de Donizetti, entre otras muchas cosas. Evidentemente, la Gruberova tiene sobrados méritos para tal éxito, aunque aquí no la hayamos oído cantar ninguna ópera. Sus recitales en Madrid han permitido al público del Real, intuir lo que puede ser la soprano eslovaca cantando una ópera entera y se…
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