Es curioso cómo las decisiones personales de un autor pueden dar lugar a confusiones que permanecen en el imaginario de los aficionados incluso años después de quedar perfectamente documentada la verdad que las contradice. Las dos últimas sinfonías de Schubert han sido objeto de confusión desde que el bueno de Franz decidiera meter en un cajón los dos movimientos que han llegado hasta nosotros de su Sinfonía en si menor. La fobia del autor hacia este manuscrito provocó que ésta quedara para siempre sin terminar y que tanto la Inacabada como la Sinfonía en do mayor, llamada La Grande, tuvieran una numeración equivocada durante siglo y medio [ver artículo], lo que no evita que, treinta y dos años después de establecerse la definitiva, aún haya quien siga usando la antigua. La Orquesta Sinfónica de Galicia obtuvo un éxito memorable en su…
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