La Royal Philharmonic volvió tras muchos años de ausencia al Palacio de la Ópera de A Coruña. El auditorio coruñés, con todo el papel vendido, mostraba decenas de butacas vacías en las zonas preferentes, allí donde las invitaciones no atendidas se hacen notar. Dirigida por Charles Dutoit, la orquesta londinense trajo al Xacobeo Classics 2010 un programa de música rusa de relumbrón, muy espectacular, pero demasiado superficial: poco apropiado, en suma, para los buenos melómanos o para el público aficionado asistente habitualmente a los abonos de la Sinfónica. Sí lo fue para el numeroso público -dotado de una escasa capacidad de silencio tanto entre movimientos como en los finales de obra-, que ocupó el auditorio coruñés. Fue digno de ver cómo Dutoit, demostrando que no le gustan los aplausos extemporáneos, hizo parar al final del…
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