Sin duda esta compañía es un caso extraño, cuando menos. A pesar de los fuertes apoyos con los que cuenta y de la excelente escuela de la que se nutre, el Ballet de la Comunidad de Madrid sigue quedándose a medio camino de demasiadas cosas. Es inexplicable que una formación con las características de ésta siga careciendo de una identidad y objetivos claros. Así, lo mismo se embarcan en el montaje de un gran ballet, que busca nuevos coreógrafos o intentan integrarse en una supuesta corriente contemporánea neoclásica. Pocas cosas parecen claras para esta compañía si exceptuamos la solidez de su escuela.Partiendo de este carácter indeciso y tibio se ha montado este espectáculo en el que se presentan los trabajos de tres coreógrafos que inician su carrera como tales. Ya les he hablado de esa obsesión por señalar discípulos a cualquier…
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