En una tarde de populares y tradicionales regatas, en la que el único que no apareció fue el viento, para desespero de los numerosos y entendidísimos aficionados que de toda la vida ha habido en el país, el Palau de la Música recibió a Mariss Jansons en su séptima visita. Se presentaba con la orquesta de la que es titular desde 2004, la Royal Concertgebouw de Amsterdam, una violinista de lujo, Janine Jansen, y un programa de los que gusta a propios y extraños. No cabía un alfiler.Dos obras, el Concierto para violín de Sibelius y la Segunda sinfonía de Rachmaninov, sobre las que se ciernen los vaivenes de sendas personalidades sumamente sensibles y creativas, a la par que susceptibles de padecer males del hombre común: alcoholismo, ludopatía, crisis nerviosas, fracasos, bancarrotas, deudas… Sombras, que recorren, como un escalofrío, una…
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