Con la inolvidable Quinta de la Sinfónica de Bamberg y Jonathan Nott resonando aún en mis oídos asistí a este concierto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, dirigido por uno de los directores que más triunfan, con razón, en la capital vallisoletana. Petrenko es un artista de evidente personalidad, que saca el máximo partido a los ensayos y que busca más que nada, sobre todo en una obra larga y compleja como ésta, trabajar los momentos más aptos para dejar una impronta especial, sin descuidar ese tono general que le permita ser coherente al ‘lanzar’ lo que más le interesa. Es evidente que aquí las comparaciones están fueran de lugar, porque Nott y la orquesta de la que es titular tienen trilladísimas las obras de Mahler por una relación estrecha, muchos conciertos, giras, grabaciones, etc. El que comentamos es otro concierto de…
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