Un concierto como este del pasado 4 de marzo podría ser objeto de críticas entre los más puristas defensores del canon germano-italiano: obras agradables pero sin calado intelectual. Afortunadamente, hoy día la tradicional postura de aquellos que utilizan palabras como "nacionalismo" o "periferia" de forma estática y cómodamente oficialista, hace tiempo que está sufriendo los lógicos envites de la ciencia musicológica proveniente ante todo del área anglófona. Sí, es cierto que a veces puede dar la sensación de que Taruskin o Botstein arriman en cierta medida "el ascua a su sardina" (descentralizar el canon implica mayor atención a su propio entorno), pero no lo es menos que su visión está dinamizando unos puntos de vista hasta hace poco escleróticos y repetitivos. El reciente éxito comercial Alex Ross, admirador de Taruskin, es un…
Comentarios