El estreno mundial de Concertino, del compositor Luis de Pablo (Bilbao, 1930) fue el gran momento de la noche inaugural del festival burgalés, y no solo por ser la primera audición de esta obra, sino también por resultar el momento más brillante de todo el programa, que lamentablemente no llegó a alcanzar la calidad esperada por todos. La obra del bilbaíno, encargo del Estío, resulta una hermosa creación, de gran intensidad y belleza, pieza a la auguramos una larga vida en repertorio. Organizada en un solo movimiento dividido en secciones, este pequeño concierto para orquesta de cuerda, percusión y piano a cuatro manos -¿primer concierto así concebido?- fluctúa entre lo inquietante -primera sección-, lo lírico-misterioso -segunda- y rápidos juegos rítmicos, en la última, que desde la tensión se van resolviendo a partir de contrapuntos…
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