Cuando la función se acaba bisando el 'Chotis del Eliseo' y el final de La Gran Vía con el público dando las palmas como si fuera el primero de enero, es que la cosa ha salido a pedir de boca. Para que luego digan que la zarzuela no tiene parroquia, o que sólo la tiene en Madrid. Pues claro que no: cuando se hace zarzuela tan bien como se hizo esta noche, el éxito está garantizado incluso a 500 kilómetros de la villa y corte. De modo que la temporada de la Real Filharmonía de Galicia no pudo cerrarse de mejor forma. Lo cierto es que Antoni Ros Marbà había contraído la deuda -o más bien algunos quisimos que la contrajera- de poner en atriles La Gran Vía, cuando hace ahora cinco años (¡cinco años!) nos dio La Verbena de la Paloma y La Revoltosa. Centenario obliga, así que por fin subió al cartel la que, para mí, es la pieza más divertida…
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