Durante el mes de junio de cada año, a los españolitos que tenemos una nómina nos toca arreglar cuentas con Hacienda: siempre he pensado que, más que pagar impuestos, lo que me molesta de verdad es comprobar lo que hace -y lo que no hace- con ellos el gobierno de turno; pero al fin y al cabo es su prerrogativa. También durante el mes de junio toca renovar el abono de la temporada Palau 100, y hete aquí que esta vez me he llevado una agradable sorpresa, porque tras unos cuantos cursos más o menos mediocres, el próximo año vamos a tener una temporada que considero muy atractiva. No es este el momento de relacionar quién viene (y quién se va, y quién se queda pero sin meterlo con calzador en el abono), sino de dar cuenta de que, habiéndose rebajado mínimamente el número de conciertos de 16 o 17 hasta 13, resulta que el abono cuesta ahora…
Comentarios