En la novela El siglo de las luces de Alejo Carpentier, uno de los personajes -que está en Cuba- le comunica a otro que "acaban de guillotinar a Robespierre" y le extiende un documento en el que puede leerse la noticia."Toma, entérate, ocurrió hace un mes". Esa simple escena provoca inevitablemente una reflexión sobre la velocidad actual de las comunicaciones pero también sobre el ritmo vertiginoso que esa velocidad imprime a la conducta humana de estos tiempos.Y esto viene a cuento no porque lamentemos no habernos quedado en el siglo XVIII, (de hecho son muchos los que permanecen en él sin registro alguno de ciertos progresos) ni porque entonces los terráqueos no disfrutaran de la CNN ni de Internet (seguramente gozaban y padecían por hechos demasiado parecidos a los que ahora nos hacen gozar y padecer), sino porque el vértigo nos…
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