Buenos Aires tirita en este agosto impiadoso. Hubo días en que cayó algo que llamamos aguanieve en un esfuerzo semántico que haga real la vana ilusión de ver la nieve que la ubicación geográfica, la humedad y el cemento ciudadano nos tienen vedada.Pero cierto régimen de compensaciones funciona y así fue como en la semana de las más bajas temperaturas del año y las amenazas de un fin del mundo provocado por el eclipse con más prensa de la historia, los porteños disfrutamos de una puesta de Mefistófeles de Arrigo Boito, en el Teatro Colón, inolvidable por muchos motivos. La regie de Ian Judge al frente de una producción original de la English National Opera, revalorizó a tal punto una ópera (que desde el punto de vista musical no cuenta con grandes adeptos) que las ovaciones fueron interminables. Samuel Ramey en el protagónico se mostró no…
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