En plena primavera Bariloche es una fiesta para los sentidos. A la exuberancia de las retamas de intenso amarillo, incluída la variedad española que tiene en el centro de la flor un rojo vibrante, se agrega la floración de los notros, fuertemente granates y estas plantas son las que bordean todos los caminos y están presentes dondequiera uno dirija la vista.Por supuesto también están, para deleite del caminante, los bosques de cipreses, coihues, alerces y arrayanes por los que los lugareños temen tanto a los incendios como los galos a que el cielo se desplomara sobre sus cabezas. Especialmente en los últimos años, en los que se produjeron algunas de estas catástrofes tan temidas ante la indiferencia de la principal responsable de enviar medios y recursos para combatir el fuego: la Secretaria de Recursos Naturales y Medio Ambiente, María…
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