Quién podía imaginar al adquirir anticipadamente su entrada para escuchar la Quinta sinfonía de Bruckner interpretada por la Staatskapelle Berlin bajo la batuta de Barenboim en el Palacio Carlos V de Granada, que el evento coincidiría con la final del mundial de fútbol en la que el equipo español aspiraría a hacerse con la copa. Pues bien, tal coincidencia tuvo lugar el pasado 11 de julio, y no había escapatoria posible para los amantes de ambos espectáculos, pues la única obra que se interpretaba en el programa era la sinfonía bruckneriana. Evidentemente, sin intermedio. Así las cosas, el concierto se iniciaba justo al comienzo de la prórroga. En los minutos previos, podía verse gente con elegante atuendo que incluía un auricular en la oreja para no perderse las incidencias del acontecimiento deportivo justo antes de que la música…
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