Después de tres horas y cuarto de música, el Teatro Principal, lleno hasta la bandera, bramó alocadamente y sin contemplaciones durante diez minutos a todos los intérpretes de este estreno gallego del Orlando Furioso de Vivaldi. Este es el resumen en pocas palabras de una función absolutamente triunfal, probablemente de entre las cinco mejores que se hayan visto los cinco años de historia del Via Stellae. Una función de una ópera difícil, por la longitud y la exigencia no solo de las arias sino también de los recitativos -de gran dramatismo-, que contó con un reparto ejemplar en el que todos los cantantes, del primero al último, lo dieron todo y trabajaron en equipo para ofrecer una noche mágica, capitaneada por un nombre bien conocido de este certamen: Andrea Marcon, con su Orquesta Barroca de Venecia. Algunos presagiaban un triunfo…
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