En los 35 años que frecuento Cambrils y acudo a su festival de música, nunca he visto una afluencia tan masiva de público a un concierto. Las entradas se habían agotado hace semanas. No cabe ninguna duda: Serrat es un imán que atrae como pocos, y su espectáculo, con el cual recorre Cataluña, es de gran calidad, tanto auditiva como visual. La veintena de canciones que canta durante 1 ¾ horas, sin intervalo, desfila con apenas algunos segundos de pausa, durante las cuales hay pequeños cambios de ubicación, ya sea de micrófono, o Serrat buscando su guitarra para acompañarse a si mismo. El célebre cantautor se dirigió varias veces al público, contando sus gratos recuerdos de juventud respecto a Cambrils, donde aprendió la guitarra en su día, o glosando los motivos de su dedicación a los textos de Hernández. Su manera campechana, sencilla,…
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