De entre los compositores norteamericanos vivos, George Crumb (Charleston/West Virginia, 1929) ocupa un puesto de privilegio en la escena musical estadounidense, no sólo por la calidad y profundidad de sus propuestas, sino por sintetizar en su persona toda una genealogía de creadores que tuvieron la responsabilidad histórica, a lo largo del siglo XX, de conformar una estética propia de su país de origen, adquiriendo perfiles característicos a partir de la herencia europea desde la que se abismaron hacia sus conquistas artísticas. Como otros ilustres predecesores en esa travesía estilística en pos de la emancipación cultural, como los Ives, Cowell, Cage, Copland, Feldman, etc., Crumb no pretende hacer tabula rasa del pasado heredado, considerarse a sí mismo como ‘verbo evangélico’, principio y fin; y por la contra, en sus obras las…
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