Sería vano resumir aquí la trayectoria del Festival Internacional de Edimburgo. Sus momentos de gloria están consolidados en la memoria y discografía de miles de amantes de la música, lo que no evita señalar que el EIF (siglas en inglés) también vive pequeñas miserias. Nada grave para su actual director, el australiano Jonathan Mills, que apareció como oportuno bombero ante el bombardeo crítico de turno la víspera de la inauguración del festival. Está acostumbrado. Desde su nombramiento en 2006 a Mills se le ha dicho de todo: “pececillo” lo llamó el ubicuo Norman Lebrecht. El temor mayoritario era que rebajara la calidad del Festival; no lo ha hecho del todo. Con todo, los ataques continúan, esta vez en la voz del periodista de The Scotsman, Michael Fry. “Ha llegado el momento de que el Festival oficial haga las maletas, cierre y deje de…
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