A veces pasa que tu equipo favorito de fútbol o baloncesto, que no es de Champions pero que se defiende dignamente en la primera división del país, empieza un partido sin ganas, sin fuerza, y el tedio se apodera del estadio. Pero de pronto, después del descanso, y gracias, piensas, a alguna bronca del míster o de algún directivo, el equipo da una imagen diferente. Las estrellas contratadas, no rutilantes pero con cierto caché, se esfuerzan un poco y al final, gracias al impulso de dos delanteros voluntariosos, se acaba marcando un gol y ganando el partido. Algo parecido ocurrió el pasado sábado, día 18, en la primera representación de Don Carlo, de Verdi, que inauguraba la 59 temporada de la ABAO (Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera), y que se enmarca dentro del programa Tutto Verdi, que, como ya es conocido, va a llevar al Palacio…
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