En 1850, tras quince óperas representadas, Giuseppe Verdi tenía la consideración de un autor respetado que había ganado el aprecio del público merced a sus aciertos en todos los estilos operísticos del momento, desde la grand opéra al estilo original parisino (Jérusalem) o adaptada al paladar italiano (Nabucco, I Lombardi o La Battaglia di Legnano) , hasta sus adaptaciones operísticas de los dramas de Shakespeare (Macbeth), Lord Byron (I due Foscari e Il Corsaro), Victor Hugo (Ernani) ou Schiller (Giovanna d'Arco, I Masnedieri y Luisa Miller). En todas ellas está presente el idealismo primoromántico del héroe arquetípico, cuya vida es sacrificada en aras de los valores revolucionarios y trascendida a través de la memoria colectiva representada por un coro integrado por el Pueblo.La expresión práctica de estos valores varía,…
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