Sesión algo descafeinada del LVIII Festival de Ópera de A Coruña, en un concierto que, en principio, iba a suponer el esperadísimo regreso a la ciudad de la soprano Lise Lindstrom, que el año pasado nos sorprendió a todos con su espectacular encarnación de Turandot [leer reseña], rol en el que hoy se la rifan los mejores teatros internacionales. Junto a ella, iba a estar -apenas veinte días antes de ser Siegfried en el Götterdämmerung que cierra la Tetralogía de la Sinfónica de Galicia- el que pasa por ser la promesa tenoril wagneriana más respetable de la actualidad: Simon O’Neill, que ya ha asumido importantes compromisos en primeros teatros básicamente en el ámbito del repertorio germánico, y acaba de grabar un monográfico Wagner para la casa EMI. Programa mitad italiano mitad alemán para esta atrayente pareja, que auguraba una velada…
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