La clausura del LVIII Festival de Ópera de A Coruña supuso una de las noches de ópera más redondas que se recuerdan en la ciudad en una buena temporada, con ese monumental testamento rossiniano que es Guillaume Tell, que vivió su estreno español en su versión original francesa casi completa -faltó algún fragmento puntual, pese a escucharse bastante más música de la acostumbrada en representaciones públicas- de la mano del que probablemente sea el máximo profeta rossiniano viviente, el maestro Alberto Zedda, que, después de haber dirigido hasta ocho títulos rossinianos en la ciudad desde 1999 -si no me falla la memoria nos ha ofrecido Barbiere di Siviglia, Turco in Italia, Viaggio a Reims, Italiana in Algeri, Donna del Lago, Adelaide di Borgogna y una amplísima selección de Semiramide además del Stabat Mater- regresaba tras varios años de…
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