Fueron diecisiete obras diferentes que desfilaron en un concierto de jazz clásico, durante casi hora y media, sin intermedio. La Locomotora Negra, que empezó sus andanzas hace casi 40 años como un quinteto, se compone, en la actualidad, de diecisiete músicos: un núcleo lo forman el piano, el contrabajo, una guitarra eléctrica y la percusión, ubicados a la izquierda del escenario, mientras en tres graderíos, a la derecha, se sientan en primera fila cinco saxofones de diferente tesitura, detrás cuatro trombones y, más arriba, cuatro trompetas. Algunos de estos músicos doblan instrumento: uno tocó un pasaje de clarinete, por ejemplo. Se trata, evidentemente, de veteranos que dominan sus respectivos instrumentos: así pudimos apreciarlo en los muchos solos durante todo el programa, tocados, como es habitual en esta música, como si fueran unas…
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