Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero es algo que no siempre es cierto. Porque, de alguna manera, esta crítica es la segunda parte de otra que escribí con motivo de un recital de Leo Nucci en A Coruña el pasado año y que llevaba por título Gigante [leer reseña]. Y es que el regreso a Galicia de Nucci en solitario planteó un programa que bien podría ser complementario al de aquel primer recital gallego. Si entonces había cantado napolitanas y arias de ópera en general -Gianni Schicchi, I Puritani, La Favorita, Andrea Chénier- pero, sobre todo, de óperas de Giuseppe Verdi -en aquel concierto se escucharon páginas de Luisa Miller, Ballo in Maschera, Don Carlo, Rigoletto y La Traviata-, en esta ocasión, Nucci planteó un concierto denominado Tutto Verdi, pero huyó de los números baritonales verdianos más manidos -los que ya…
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