Pues resulta que para el tradicional concierto coral que la Real Filharmonía de Galicia ofrece en vísperas de Navidad, esta vez a Antoni Ros Marbà se le ocurrió programar nada menos que la Misa en Fa menor de Anton Bruckner. Ya son ganas de complicarse la vida, porque por alguna razón la pieza no suele habitar los atriles de las salas de concierto: puede que me equivoque, pero apostaría a que para contar las veces que se ha dado en España bastan los dedos de una mano.
Una de esas razones debe ser la ingrata escritura para la orquesta, casi siempre sometida al coro -por más ruido que haga, que lo hace-, con la cuerda pasándose buena parte de la obra haciendo escalas para arriba y para abajo, y la madera recorriendo compases y más compases machacando motivos obstinados. Otra razón estriba en que la obra es directamente demoledora para el…
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