Hacía muchos años que no escuchaba en directo a la Orquesta de París, y no quise perder la oportunidad de hacerlo en esta ocasión, ahora que se ha procurado los servicios de un director tan interesante como el estonio Paavo Järvi (Tallinn, 1962). Cierto es que Järvi apenas lleva unos meses en la titularidad, y que por lo tanto no se le pueden pedir peras al olmo, sobre todo cuando el olmo, por la razón que sea, se ha resistido a crecer y desarrollarse a pesar de la ilustrísima nómina de maestros que han estado a su cuidado en sus cuarenta y pico años de historia.De manera que la Orquesta de París me sonó como siempre: una agrupación de texturas tirando a pesadas, poco ágil, de cuerda espesa y áspera, maderas algo chillonas y metal un punto estridente; aunque el conjunto es resultón. Y nada mejor para comprobarlo que escucharles en un…
Comentarios