Ante una sala colmada, ocupándose también asientos en las gradas superiores a la platea, pudimos gozar de la excelente acústica del Auditorio Sony escuchando un recital de piano fuera de serie.En efecto, el pianista ruso Boris Giltburg, de 27 años de edad, ganador en el año 2002 del Segundo premio del Concurso Internacional de Piano de Santander, nos sorprendió con un programa poco usual, de enormes dificultades técnicas, y que incluía obras que se escuchan poco, pero que tenían indudable interés musical. Lo más extraordinario de Giltburg es que pone esa trascendental técnica pianística suya al servicio de la música, sin ninguna pretensión de lucirse él. Velocidades rasantes, clímax apabullantes, una rica matización de colores sonoros, contrastes dinámicos impresionantes: todo ello le sale de forma espontánea y natural para comunicarnos…
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