La enquistada costumbre que las orquestas gallegas tienen de centrar prácticamente todos sus encargos en compositores regionales es un arma de doble filo, como esta noche pudimos comprobar en el homenaje a Gustav Mahler tributado por la Orquesta Sinfónica de Galicia con motivo del centenario de la muerte del compositor.Por un lado, esta política de encargos permite el estreno de obras que dinamizan la creación orquestal entre nuestros compositores contemporáneos, lo cual es de agradecer; pero por otro lado, cualquiera que conozca mínimamente la creación actual en Europa será consciente del paupérrimo nivel de las piezas estrenadas, impensables en una programación con ciertos criterios de excelencia artística, de no ser por este sistema de cuotas para contentar tanto a los vates regionales de la composición como al erario público que…
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