Parece mentira, pero todo el programa que pueden leer ustedes sobre estas líneas se concentra en una hora exacta de música. Schleiermacher y la Quincena lo habían decidido así. Sesenta minutos de estricta música atonal, cuando no aleatoria, cuando no serial ... música en cualquier caso de la mejor que nos legó el siglo que ya se marchó. Sin duda, un buen ramillete de obras complejas, difíciles para un oyente medio, pero que lograron cautivar a un público que asistió entregado a la lección de música que nos dio el pianista alemán.Steffen Scheleiermacher pertenece a esa venerada y poco común especie de músicos que ha basado su carrera en la interpretación - y en el caso que nos ocupa también composición - de música contemporánea. Cómo el mítico David Tudor, o más inmediatamente como Aki Takahashi, Markus Hinterhäuser o Pierre-Laurent…
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