Los méritos de Jesús López-Cobos son indiscutibles: difícilmente pueden compararse las carreras de colegas españoles de la misma generación con la del director cermeño. Normalmente se admira de él la claridad expositiva y su capacidad para la organización. Estas son cualidades que se apreciaron en la interpretación de la Tercera de Mahler -obra larga, difícil y cuyo montaje ya implica cierto mérito, aparte de los resultados- que comentamos, y que a una orquesta como la Sinfónica de Castilla y León le vienen muy bien.Sin embargo precisamente fue la orquesta la que no tuvo un gran día, y empañó en parte las ventajas apuntadas. Además, López-Cobos -aún reciente su convalecencia por una operación de riñón- no se caracterizó precisamente por insuflar tensión a los profesores y los resultados finales transmitieron cierta falta de concepto, y…
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