Seguramente todos nos hemos planteado alguna vez la dicotomía entre escuchar música lo más cómoda y diáfanamente posible, sentados con tranquilidad en el asiento de un auditorio, aunque sepamos que estamos desnaturalizando el contexto -o más bien eliminándolo-, o ser respetuosos con la finalidad para la que la obra fue compuesta y reproducir ese contexto desde un punto de vista histórico pero no museístico, es decir, con sus valores, en este caso religiosos, intactos.Ambas opciones son, a mi entender, muy respetables, y no se excluyen mutuamente: las dos tienen pros y contras, y seguramente depende de nuestro ánimo y de que se presente la ocasión propicia para optar por una u otra; pero en el caso de la monumental Liturgia del Domingo de Ramos en el Monasterio de Uclés, que es lo que nos ocupa, creo que no hay duda: no todos los días uno…
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