En otras críticas de conciertos celebrados en la marco de la Quincuagésima Semana de Música Religiosa de Cuenca he incidido en el recinto y el contexto musical en relación a la obra interpretada: primero fue la adecuación de la iglesia y la liturgia para Tomás Luis de Victoria, pese a su más de dos horas de duración y al frío; después la incomodidad de una sala moderna, que en principio podría haber sido más agradable, para escuchar música de Bach. Ahora no quiero dejar pasar por alto una especie de retruécano que propicia este tercer (y en mi caso último este año) concierto conquense: el espacio es otra iglesia, la de San Miguel, pero comodísima, sin frío y con excelente acústica, donde sonaron distintas obras, algunas de las cuales sin embargo no son contextualmente aptas para ser escuchadas allí, como todo el recital de arias de la…
Comentarios