La Peña de la Ópera y el Bel Canto, que despidió la temporada pasada saliendo a cantar a la calle en lo que resultó una gratísima noche compartida con quien pasó y quiso quedarse, ha querido abrir el presente curso con una celebración íntima, para los cabales. Fue el primer miércoles de septiembre, como manda la costumbre. La ocasión, una gala benéfica para la Fundación Internacional José Carreras. Se buscaba un ambiente especial, alla Glyndebourne, y se descartaron por ello varias sedes públicas amablemente ofrecidas, para terminar organizándola en los jardines privados de un socio fundador.En la penumbra del jardín, atenuada aquí y allá por velas dispersas y discretos focos, con mantas sobre el césped y cubetas de champán estratégicamente distribuidas, los asistentes pudimos sentirnos por un rato gente fina y distinguida, de la que…
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