Me decía un compañero de trabajo en los días previos a la representación a la que asistí que L'elisir d'amore cuenta con un libreto muy poco verosímil. Estas son las cosas que pasan por no hablar de fútbol. ¿Poco creíble una historia en la que se le atribuyen poderes extraordinarios a una bebida cuando en la actualidad podemos encontrar en el mercado varios productos, también bebedizos, de contrastados efectos milagrosos? O, yendo un poco más lejos, ¿poco admisible lo del brebaje cuando nuestra sociedad, como borracha de elixires, parece empeñada en tolerar lo que es absolutamente inaceptable?No creo que, salvo sutil ironía que se me escapara, el director de escena, Damiano Michieletto, estuviera pensando en esta última pregunta cuando diseñó su puesta. La localización de la trama en una playa mediterránea contemporánea le sirve, sin…
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