Se habla mucho de las dificultades de escucha de la música de vanguardia de los años 1950-60 o de parte de la música actual, pero este fue para mí el concierto más exigente de toda la Semana de Música Religiosa de Cuenca. No en vano a la música de la época del Codex Faenza se le llama 'ars subtilior' y estaba destinada principalmente a intelectuales o personas con una alta formación musical, capaces de apreciar una música que era no sólo para escuchar sino también para ver y estudiar. Esta dificultad se incrementó por el hecho de que las notas al programa -firmadas por el propio Memelsdorff- eran de difícil comprensión incluso para un musicólogo y resultaban prácticamente inútiles para quien tuviera la simple formación de un aficionado a la música. Además, y al contrario de lo que pasa a menudo con este tipo de notas al programa tan…
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