Hay algunos conciertos memorables en los que todo sale bien y en los que uno abandona la sala con feliz plenitud. Dentro del ciclo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, y sin desmerecer los excelentes resultados que el director titular, Lionel Bringuier, está ofreciendo al aficionado, estas maravillas coinciden sospechosamente con las visitas del nuevo director de la Filarmónica de Oslo, Vasili Petrenko, ese ruso del que ya he escrito en muchas ocasiones en MC y del que -salvo el tremendo resbalón que supuso el Concierto de Navidad del año pasado- no se pueden narrar más que proezas, merced a su talento musical y a la gran habilidad para rentabilizarlo con solo dos ensayos dobles.El que hoy comento ha sido uno de los mejores. Con Shostakóvich, aunque sea a través de lenguaje muy distinto al de las sinfonías, se nota que el de San…
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