Final de temporada de la Real Filharmonía de Galicia, cuatro días después de las elecciones municipales, y tras un recuento de votos digno de opereta que confirma el cambio de gobierno en Santiago de Compostela. Y hete aquí que el alcalde in pectore -a quien en sus años de oposición no se le ha visto el pelo en el Auditorio más que en campaña electoral- asiste al concierto. Quiero interpretar ese gesto como una buena señal, porque entre las muchas cosas de las que puede enorgullecerse esta ciudad una de las primeras es su orquesta -hoy quedó demostrado una vez más-, y por lo tanto hay que pedir al nuevo primer munícipe que la atienda como se merece.Dos obrones en cartel, y para empezar el Concierto de Sibelius, pieza hermosa y melancólica donde las haya. Nunca hasta ahora había visto actuar a la joven moldava Patricia Kopatchinskaja, y a…
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