El regreso a A Coruña del americano Gregory Kunde apenas siete meses después de su triunfal encarnación de Arnold en Guillaume Tell –que todavía permanece en la memoria de todos- no convocó a gran cantidad de público, pese a lo popular de los precios. Si hay que buscar razones para esta inexplicable media entrada, podrían ser la coincidencia de la cita lírica con la final de la Champions League o con la consabida cadena humana semanal del movimiento de los Indignados. En cualquier caso, poco más de media entrada para un concierto que, vistos los antecedentes –no ya solo el triunfo anterior, que debió arrastrar al teatro a buena parte de los que lo presenciaron, si no también el clásico efecto boca-oreja- debería haber suscitado muchísimo más interés entre los aficionados.Variopinto programa, que incluyó desde Chanson francesa hasta un…
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