Casi una década después de que el maestro Irwin Hoffman fuese defenestrado de modo ignominioso como director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), por un ministro de Cultura y directivos que omito mencionar (en emulación de la veda religiosa que en la Antigüedad clásica pesó sobre el nombre del incendiario del templo de Artemisa en Éfeso), el Ministerio de Cultura, el Centro Nacional de la Música y la OSN han formalizado un desagravio justo y necesario, el viernes 17, mediante el concierto especial en homenaje al maestro Hoffman y su nombramiento como director emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional.Si el acto ha sido una rectificación histórica de parte de la oficialidad para el director titular que elevó el rango de la orquesta a un nivel de reconocimiento internacional, en su momento el público que asiste a los conciertos…
Comentarios