El trabajo que le supuso Saint François d’Assise a Messiaen fue terrible. Redactó el libreto en el verano de 1975, y después se puso a la composición de los ocho cuadros de la obra, trabajo que se extendió hasta 1979. El orden en que fueron compuestos musicalmente no es lineal, como suele suceder en obras tan largas: 1.- El Ángel viajero; 2.- Laudes; 3.- El beso al leproso; 4.- El Ángel músico; 5.- Los estigmas; 6.- La muerte y la Nueva Vida; 7.- La Cruz; y 8.- La predicación a los pájaros. O sea, según quedó la obra, 4º, 2º, 3º, 5º, 7º, 8º, 1º y 6º.
Viajó a Nueva Caledonia, en el otro extremo del mundo, colectividad sui generis, que no es colonia de Francia, sino una peculiar provincia de Ultramar; y en Nueva Caledonia visitó la Isla de los Pinos, llamada “la isla más cercana al Paraíso”, buscando ¡cantos de pájaros! Pero no es de…
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