Un interesante y exigente programa, que con la ayuda de la buena acústica de la Cripta de la Ermita de Cambrils, nos permitió gozar de hora y media de buena música, tocada con entrega y dominio. La joven pianista vasca Judith Jáuregui (San Sebastián, 1985) nos presentó algunas obras poco conocidas del repertorio español, y luego música europea del siglo XIX. El concierto se inició con A Franz Schubert de Jordi Cervelló: música tranquila con muchos arpegios, ensoñada, que hace honor a su título y que recibió una versión sentida y bien sonante. Luego, del mismo compositor, Balada a Rubinstein, que por su contenido debe referirse al famoso pianista: porque se trata de música muy pianística, técnicamente muy exigente, tocada con enorme soltura y superioridad. El final no podía sino ser más brillante aún. Muchos aplausos premiaron esta…
Comentarios