Las fiestas del Carmen en una plaza castiza de Madrid: la de Chamberí. Se duerme el sol tras los edificios que la circundan. Delante del kiosko alfonsino de hierro forjado, trasiego de gentes que toman asiento. Baja de Guadarrama esa brisa que otorga a la capital carta de naturaleza de paraíso estival; no erraba el marqués de la Valdavia afirmando que Madrid, en verano, poco tiene que envidiar a Baden-Baden.El programa de la noche nos retrotrae a la España medieval de las Tres Culturas y, más concretamente, a una de ellas, la judía, cuyo final estuvo marcado por el Edicto de Granada, de 1492. A raíz de esta decisión, aquellos judíos que, abjurando de su fe, no se convirtieran al catolicismo habrían de abandonar España. Sólo les fue permitido llevar consigo escasas pertenencias. Pero no consiguieron arrancarles su más valiosa alhaja…
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