Cuando paseaba por el entorno de la Alhambra para disfrutar del hermoso atardecer estival previo al concierto, me ilusionaba la idea de presenciar algo parecido a aquella trilogía sinfónica con la que se iniciaba en 2008 este curioso ciclo granadino de las sinfonías de Anton Bruckner. Y curioso porque, de estar planeado, nunca lo pareció. Aquél tremendo in crescendo interpretativo que supusieron los tres conciertos dedicados a sus Sinfonías nº7, 8 y 9, que también comentamos en MC [leer reseña], a cargo de los mismos protagonistas -Daniel Barenboim y su Staatskapelle Berlin- fue una experiencia musical impresionante tanto por el evidente alcance artístico de las partituras como por la profundidad expresiva de las lecturas. Era evidente, pues, el paralelismo con estos dos conciertos, dedicados esta vez a la trilogía sinfónica inicial del…
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