Con Robert Carsen como regisseur, nadie en Glyndebourne esperaba ver en escena el héroe de la Gerusalemme Liberata de Tasso que inspiró esta vibrante obra de un Haendel de 26 años. Pero Carsen superó toda expectativa cuando el telón se abrió mostrando a Rinaldo como un alumno de pantalón corto escondiendo una foto de su primer amor, una nena de trenzas en la tapa de su pupitre, en un aula de colegio contemporáneo aún vacía. Enseguida llegan otros alumnos que se burlan de la foto y zamarrean a Rinaldo para luego entregarlo a la maestra, una verdadera Cruella de Vil con tacones y andar de vampiresa, que se complace en torturar aún mas al párvulo, antes de escribir en la pizarra el tema de la lección de aquél día: las cruzadas. Rinaldo queda luego sólo en el aula y comienza a soñar despierto. De allí hasta el final seguimos su visión de…
Comentarios