España - Valencia

Panorama desde el teso

Julián Carrillo

martes, 4 de octubre de 2011
Alicante, lunes, 19 de septiembre de 2011. Auditorio de la Diputación Provincial. Archaeus Ensemble. Liviu Danceanu, director. Programa: Joaquín Gomariz, Nemej (estreno en España). Francisco J. Molina, Kroúmata (encargo del FMA, estreno absoluto). Jordi Orts, Almadrava (encargo del FMA, estreno absoluto). Paco Toledo, Sonitus. Alfonso Romero-Ramírez, Grupin’s (Estreno en España). José María Bru, Fons. 27 Festival de Música de Alicante.

Como el concierto matinal de clarinete y piano, el segundo concierto del lunes 19 estuvo dedicado al Colectivo de Compositores de la Escuela de Composición y Creación Artística de Alcoi por la sección Panorama del FMA. Panorama musical y panorama visual -casi como la visión desde la parte más salente de un cerro plano-, dado que el concierto se celebró en la sala de cámara del recién inaugurado Auditorio de la Diputación de Alicante.

Una sala que dará que hablar, por cierto, debido a su arquitectura. Con sus dos únicos accesos para el público situados en la parte superior, su disposición en forma de grada tiene tal inclinación que resulta no solo harto incómodo, sino también muy peligroso, bajar desde su acceso a cualquiera de las filas. Por si esto fuera poco, solo hay pasamanos a uno de los lados de cada escalera, lo que añadiría un punto de surrealismo de no mediar peligro para las personas. Porque los citados pasamanos están hechos con un bello y brillante perfil de acero pulido, con sus bordes bien afiladitos, nada redondeados. Así, cuando se produzca un impacto medianamente fuerte contra ellos (que antes o después se producirá), se traducirá, más que probablemente, en algún corte para quien tenga la mala fortuna de tropezar en alguno de sus escalones de desigual extensión.

Por su parte, la iluminación parece tratar de compensar la penumbra reinante en el patio de butacas de la sala sinfónica: en la de cámara, las luces no se apagan ni atenúan su intensidad durante los conciertos. Probablemente, para complementar la escasa iluminación de su escenario.

Una vez más, hemos de constatar cómo algunos arquitectos hacen primar la estética frente a la funcionalidad; algo absurdo en un edificio dedicado a estos usos. Pero, dado que ha sido pagado con dinero público, este absurdo es imperdonable para quien construye y para quien ha de administrar y supervisar cómo se invierte el dinero de todos. Una pregunta tonta: ¿responderá alguien por ello? Una ingenuidad: esperar, en ambos sentidos del término, que se responda. Una noticia inaudita, la gran noticia, sería que se produjeran la respuesta y la asunción de responsabilidades por quien deba hacerlo.

Panorama sobre la ECCA

Opus prima de Gomariz, Nemej se desarrolla en tres movimientos. Según su autor, se basa “en la sucesión del semitono como principal elemento generador y, estructuralmente, en el esquema formal Adbec (Lêpsis, J. Darias), de base fractal”. La obra atrae al oído con una cierta presencia de la melodía y la fuerza constante del ritmo como motor que, con sus continuos contrastes rítmicos, le permiten unos notables cambios de ambiente. La cadenza del oboe en el segundo movimiento es el “punto culminante de toda la obra”, según Gomariz. Su hermoso discurso, que une a su belleza una buena dificultad de ejecución con sus glissandi y notas dobles, fue notablemente interpretado por Dorin Gliga. El movimiento final, con su dinámico carácter, es de gran eficacia conclusiva.

Kroúmata, segunda obra en programa es un encargo del festival a Francisco J. Molina y está escrita para quinteto de oboe, fagot, violín, piano y percusión. Según define Molina, “el devenir musical se encuentra articulado por las interválicas resultantes de distintos procedimientos escalísticos, aplicados tanto a los aspectos armónicos como a los rítmico-melódicos”. De notable riqueza tímbrica y un ritmo inicial rico en síncopas, destaca por su belleza el solo de fagot. Fue brillante la intervención del fagotista Serban Novac. Destacable la escritura del último movimiento con su parte final del timbal.

Cerró la primera parte del concierto otro encargo del festival: Almadrava, de Jordi Orts está escrita para un cuarteto formado por clarinete, violín, violonchelo y percusión y se estructura en tres movimientos. Es notable su tratamiento contrapuntístico y la sucesión de clímax sonoros a lo largo de la obra, así como los aspectos tímbricos derivados del orgánico empleado.

Momento del concierto

© 2011 by Xavi Miró

Paco Toledo logra en Sonitus el mantenimiento de una notable tensión. Sonitus es una obra estructurada a partir de una serie inicial de nueve notas que posteriormente se emplean divididas en series de menor tamaño. A partir de esta estructuración, reciamente serial, la obra de Paco Toledo, logra atraer de forma continua la atención del espectador mediante la tensión sonora casi permanente.

Grupins es un sexteto de Vicente Romero-Ramírez para oboe, clarinete, violín, violonchelo, piano y percusión estrenado en 2003 por el Archaeus Ensemble dirigido por Liviu Danceanu, los mismos intérpretes protagonistas de este concierto del Festival de Música de Alicante dedicado a la ECCA. LA obra tiene una gran riqueza tímbrica, de la que Romero-Martínez hace de sus ejes, junto con una serie de elementos incorporados a las dos líneas expresivas con que se inicia, hasta hacerlas prácticamente desaparecer por momentos. La cadenza de oboe y varias de las intervenciones de la percusión -especialmente de la marimba, por su variedad de ataques y un largo y característico ostinato- o la cuerda en unos pizzicattos seguidos de largos glissandi son varios de sus elementos más destacables de la obra, que cierran unos acordes de dureza pétrea del piano dentro de la misma línea de una sorprendente expresividad general.

Fons, de José María Bru, es un septeto para oboe, clarinete, fagot, violín, violonchelo, piano y percusión, que el autor dedica a Javier Darías. Describe Bru su obra como “generada por un grupo de tres notas y construida con un material que enfrenta la técnica compositiva del Ciclo Cerrado de Cuartas con la de Variantes de Base teorizadas por Javier Darías en Lêpsis”. El motivo generador es expuesto con delicadeza por el glockenspiel y seguido por el piano y el resto de los instrumentos del conjunto. Los cambios de acento en las sucesivas apariciones del motivo-fuente hacen cambiar el aspecto de la obra, alternando secciones más planas con ráfagas rítmicas de gran contraste en una obra de grata escucha. El final es aparentemente una sucesión dominante-tónica. Realmente sorprendente, por clásico e inesperado, en una obra de estas características.

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