Poco significativo respecto a lo que escucharemos esta temporada ha sido el primer concierto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, sobre todo en cuanto a programa, que da la sensación de remiendo hecho con telas de distinto lustre popular: un poquito de Falla por aquí, un toque de hermanas Labèque por allá y un retal importante de Chaikovski que poder lucir en la temporada otoño-invierno. Ello no significa que el concierto fuese aburrido; más bien las cartas apuntan a su ordinal, el primero del año de la OSCYL, ese al que asisten las autoridades que no volverán sino con la presencia de alguna conocida estrellona y que deben salir encantadas. La historia de siempre.
La primera parte tendió a los tonos ocres tan típicos del otoño. En Falla, Bringuier no echó el resto, y le salió una interpretación tirando a académica y sosilla, sin…
Comentarios