Se inauguró la temporada de la Orquesta Sinfónica de Galicia con un programa que se orientaba claramente a lucir todas las posibilidades de la orquesta, tanto completa como por grupos, así como sus posibilidades de acompañante, en este caso del pianista Krystian Zimerman. Y ciertamente la orquesta demostró que las vacaciones no le han hecho olvidarse de cómo se toca, sin embargo el resultado no me convenció totalmente. Un concierto también debe ser una experiencia unitaria, que cree un 'ethos/pathos' determinado o por lo menos coherente en su evolución, y aquí no lo hubo.Cronológicamente poco más de cuarenta años separaban a las tres obras, pero estilísticamente la distancia era mucho mayor. La Patética todavía se mueve en el tardo-romanticismo, aprovechando todos los recursos de la orquesta sinfónica y el melodismo romántico, mientras…
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