Nos cuesta creer que a la tercera, nos hayamos zampado la mejor tajada de la temporada. Pero es que ¡caramba!, un concierto como este no se escucha todos los días en Sevilla. Celebremos pues que, por vez primera, se cuela en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Sevilla una obra plenamente contemporánea, que no es breve prólogo de ningún programa, sino al contrario, protagonista de lujo de un concierto. Pero reservemos el comentario de Maqbara para el final, porque antes y después hubo más música, igualmente interesante. De entremés, bien cortito –todo hay que decirlo– nos sirvieron la orquestación original de Isaac Albéniz de El Puerto descubierta por José de Eusebio. Y para qué engañarles, El Puerto como toda la Iberia está perfectamente como está, o sea, en el piano. Ni Arbós ni el propio Albéniz, una de las cumbres del…
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