Cuando lean esto, si ninguna circunstancia extraña se ha producido y tal como están las cosas esperemos que no ocurra ninguna, el Teatro Real de Madrid habrá inaugurado su temporada de ópera 2001-2002 con una producción de Rigoletto, de Giuseppe Verdi, que promete dar mucho que hablar.Ya saben ustedes, y si no se lo cuento yo ahora, que el director de escena, el afamado Director Artístico de la Opera de Birmingham, Mr. Graham Vick, vetó al tenor Aquiles Machado para el papel de 'Duque de Mantua', por una cuestión de presencia física. Y es que, por increíble que parezca, Vick no quería un tenor bajito y tirando a gordito, sino un señor esbelto. Tan arbitraria e incomprensible decisión fue servilmente acatada por los responsables del Teatro que, por lo que parece, han preferido la escena a la voz.Todo un síntoma de hacia donde caminan las…
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