Asfixiado presupuestariamente por los drásticos recortes impuestos por la Xunta de Galicia, el Centro Galego de Arte Contemporánea a duras penas es capaz de subsistir en estos tiempos tan mezquinos, habiendo llegado su situación económica en el segundo semestre de 2011 a unos límites que hacen difícilmente viable el desarrollo de una programación con cierta excelencia en el complejo panorama del arte actual. Es ello parte de una situación marcada por los recortes que intentan vender como ‘inevitables’ la sucesión de políticos que se pliegan día tras día a los dictados del capital especulativo; algo agudizado en Galicia por el sangrado presupuestario que supone desde hace una década la Cidade da Cultura, que en su faraónico crecimiento ha ido secando económicamente a las instituciones que mantenían con vida a nuestra cultura de forma…
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